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5 segundos para un Top Performer


Por José Alfonso Laínez V.

“El fútbol es como la vida”, he escuchado decir, más de alguna vez. Y es que, los deportes reflejan en forma condensada la forma de organizar el equipo, para resolver retos que implica enfrentarse al contrincante y alcanzar el objetivo de ganar el campeonato.

Es cierto, ¡los deportes reflejan la vida! Y podemos aprender mucho estudiando las estrategias de los directores técnicos para conformar sus organizaciones, – es decir sus equipos -,  capacitarlos, que es lo mismo que entrenarlos y lograr así el honor que concede la victoria. Pueden perder alguno de los juegos, incluso más de uno, pero deben ganar los suficientes para alcanzar el objetivo: ¡ganar el campeonato! 

El amor por el football americano, no el profesional, sino la liga colegial, me fue transmitido por mi padre que, mientras estudiaba en Lousiana State, se volvió fiel entusiasta del equipo de LSU de Mike: el tigre de la Universidad y mascota del equipo del football colegial, en definitiva, he podido comprobar que suele ser sumamente contagioso. 

Ver un partido desde su inicio es algo emocionante: permite observar las diferentes jugadas para conseguir cada avance y disfrutar, descubriendo la agudeza mental, los “engaños”, el trabajo en equipo apoyando al quaterback, la estrategia del coach, y por supuesto, el desempeño superior que ciertos jugadores no se cansan de mostrar en el campo.

Este lunes pasado se jugó la final del campeonato colegial entre Alabama y Ohio State University, el Rosebowl, y me es imposible no pensar en lo mucho que refleja la realidad de un equipo comercial. El director técnico del equipo de Alabama, Paul Saban (que por cierto, también fue coach de LSU en el pasado), logró llevar al equipo invicto hasta la final y añadió un nuevo pendón a su atiborrada lista de premios como SEC Coach of The Year 2020. 

Lo interesante del football colegial, es que por su misma naturaleza, es sumamente cambiante: ahí nacen las carreras de las estrellas que pronto pasarán a formar parte de la liga profesional, pero el reto es enorme, implica identificar los miembros, conformarlos y convertir este grupo en un equipo de máximo desempeño, todo esto mientras hay un constante cambio, estudiantes que van y vienen, ayudantes que van y vienen, un ambiente en plena transición donde la única constante es, precisamente, el coach. 


Cuando se mira desde fuera, como simple espectador, su desempeño parece fácil, cualquiera llega a pensar que alcanzar recurrentemente el objetivo, para ellos, resulta una tarea que se realiza tranquilamente, pero para un observador experto, ese resultado está sustentado en método, disciplina, visión y pasión por lo que se hace. 

José Alfonso Laínez V.

Saban, como todos los demás coaches, debe invertir mucho tiempo estudiando cómo armar el equipo, hacerlos practicar jugadas hasta que parezcan fáciles, pero al mismo tiempo, difíciles de identificar por la competencia; desarrollar las capacidades de cada jugador y ponerlos en la posición adecuada para aprovecharlas al máximo, mientras logra el ensamblaje óptimo, “la maquinaria perfecta”, que asegure un desempeño superior en forma sinérgica. 

Pero para lograr sinergia superior, ciertamente, implica contar en el equipo con Top Performers. En el caso del equipo de Alabama, destaca particularmente DeVonta Smith, el wide receiver de apenas 22 años cuyas principales jugadas del último juego están recopiladas en este vídeo: 

Tal y como indican los mismos presentadores, parece fácil llegar a este nivel, pero no lo es. Basta con ver los cinco segundos que transcurren entre el minuto 5:40 y 5:45 del vídeo, por más esfuerzo que hacen los defensas de OSU, es imposible alcanzar a Smith, que se da el lujo de sacar ventaja, girar, recibir el pase perfecto de su quaterback y acrecentar con pocas zancadas la ventaja en el campo para marcar tranquilamente el touchdown ¡Así son los Top Performers! 

He conocido muchos equipos comerciales en los cuáles siempre hay ejecutivos destacados, que son el orgullo de sus jefes y en muchos casos, son verdaderas incógnitas inclusive para sus mismos compañeros. Cuando se mira desde fuera, como simple espectador, su desempeño parece fácil, cualquiera llega a pensar que alcanzar recurrentemente el objetivo, para ellos, resulta una tarea que se realiza tranquilamente, pero para un observador experto, ese resultado está sustentado en método, disciplina, visión y pasión por lo que se hace. 

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